Cuando el desayuno era la comida más importante del día

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Lo dice la abuelita, la mamá y seguramente la vecina a su hijo: ¡Mijo, no se vaya de casa sin desayunar! ¡Recuerde que el desayuno es la comida más importante del día! Incluso, eso mismo repetían algunos nutricionistas y médicos en sus consultorios. Pero, al parecer, esta afirmación viene reevaluándose, ¿por qué?

El origen del mito

El mito cogió fuerza el siglo pasado, con el bombardeo publicitario de la época. Cereal va, cereal viene. Parecía que no había otro alimento digno de incluirse en el desayuno que no fueran hojuelas azucaradas, leche, tocino y huevos. El mito proviene de inicios del siglo XX y uno de los culpables es el señor John Harvey Kellogg, un religioso de la época.

Kellogg’s es, sin duda, una de las marcas líderes del mercado de los cereales de desayuno.

Kellog, como su apellido permite inferir, fue el creador de la marca Kellogg’s y, según reseña The Guardian, era un religioso que trató de convencer al mundo de que un desayuno “saludable” era la garantía de salud óptima y buen desempeño en el trabajo.

Esparciendo el mito

El medio inglés añade, además, que Edward Bernays, un experto en relaciones públicas que trabajaba para una empresa relacionada con la industria de los desayunos, consiguió un médico a quien convenció de que un supuesto desayuno alto en proteínas y basado en huevos y tocino, era más saludable que comer “ligero”.

Bernays no sólo consiguió la firma de un médico, sino la de 5.000 más y las llevó a un periódico para publicarlas como si se tratara de un estudio científico. Fue en ese momento que se popularizó uno de los mayores mitos en el mundo de la nutrición.

La evidencia actual

Supongamos que junto 500 personas y que les pedimos a todos que se dividan en dos grupos: quienes tienen casa propia y quienes no. Luego, estudio los hábitos alimentarios de los 500 y con seguridad encuentro que aquellos con al menos una propiedad, tienen mejor estado nutricional. ¿Por qué?

Pues bien, algo similar ocurre cuando de evaluar el consumo (o no) de desayuno, se trata. Los estudios que atribuyen el hecho de que quienes no consumen desayuno tienen exceso de peso observan, pero no demuestran, causalidad (pequeño detalle, ¿no?).

Volvamos a las 500 personas que separamos en dos grupos. Quienes tienen casa propia, probablemente, también tengan más dinero en el banco que aquellos que no tienen una propiedad. Eso se traduce en mayor capacidad adquisitiva, mejores hábitos alimentarios, estilos de vida y acceso a salud. Pero es claro que no se puede afirmar que quienes tengan una propiedad son más sanos solamente por el simple hecho de tenerla.

Estudios demuestran que aquellas personas que consumen el desayuno, tienden, a su vez, a comer más saludable que aquellos que lo omiten.

¿Quienes toman desayuno son más saludables que quienes lo saltan?

A propósito del hecho que afirma que aquellas personas que consumen el desayuno tienen mejores estilos de vida que aquellos que lo saltan, un estudio del Journal of the Academy of Nutrition and Dietetics, mostró que las personas que consumen desayuno, tienden a tomar en este fuentes de fibra y a evitar azúcares, grasas saturadas y sodio; en comparación con quienes no suelen desayunar.

Otro estudio, publicado en la revista Circulation, encontró que quienes suelen saltar el desayuno tienden a beber más alcohol, a fumar en mayor medida y a ejercitarse menos; en comparación con quienes no lo saltan.

La evidencia más fuerte al respecto

La Universidad de Harvard fue más allá y reseñó lo que ellos consideran la evidencia más importante sobre la relación peso-desayuno y cita a unos investigadores australianos que analizaron 17 ensayos aleatorios controlados que cumplieran como criterio que: definieran el contenido del desayuno y la hora, así como que hayan sido conducidos en países de altos ingresos.

Los investigadores reconocieron que estos estudios analizados tenían sesgos: los participantes sabían en qué grupo de estudio se encontraban (quienes toman desayuno diariamiente o quienes no). Y aunque se incluyeron varios grupos de personas (estudiantes, personal hospitalario y público en general), así como se analizaron diferentes grupos de alimentos; aún no hay un ensayo aleatorio controlado que compare el consumo de un desayuno alto en fibra vs. alto en proteína vs. no desayunar.

Lo único cierto es que la calidad del desayuno determina notablemente el estado nutricional de la persona.

Cuando el desayuno promueve ganancia de peso

Ciertamente no es lo mismo desayunar hojuelas azucaradas con leche, una dona y un jugo de naranja a desayunar cacao en leche, una tajada de pan integral y una manzana entera. Por ejemplo, una revisión del año pasado, encontró que cereales azucarados y muffings, podrían no ser alimentos que generen saciedad, provocando que las personas consuman más alimentos a lo largo de la mañana.

Lo que sí podría favorecer un peso saludable al momento del desayuno

Al respecto, Heather Leidy, PhD, del Departamento de Nutrición de la Universidad de Purdue y citada por JAMA Network, afirma lo siguiente:

Dada la evidencia actual relacionada con el consumo de proteína dietaria al desayuno, es apropiado recomendar el consumo de proteína en la mañana para mejorar el control del apetito, el comportamiento de consumo y la calidad de la dieta”

Heather Leidy, PhD.

Afirmación a la cual adhiero. Es decir, en caso de preferir desayunar (con previa consulta al nutricionista sobre su particular situación), es recomendado garantizar un aporte de proteína de buena calidad, que puede proveerse a través de: leche baja en grasa (o bebida de soya), huevos (no fritos), derivados de soya (tofú, por ejemplo), los garbanzos o lentejas del día anterior o alguna carne baja en grasa (no embutidos).

Conclusión: ¿Desayunar o no desayunar?

La respuesta es un rotundo depende. Depende de su estado nutricional, de las labores que desempeñe en la mañana y de su hora de despertar, entre otras. La recomendación es visitar al nutricionista, quien evaluará su situación particular y le brindará recomendaciones adaptadas a su estilo de vida.

¿Quién soy yo para obligarlo/a a desayunar cuando usted, durante toda su vida nunca lo ha hecho, pero mantiene un peso adecuado y es saludable? Pero si usted está acostumbrado/a a desayunar, prefiera siempre alimentos saludables y omita azúcares, grasas saturadas y jugos (así sean naturales). Recuerde que las frutas y las verduras le brindarán fibra, necesaria no sólo para mantener una salud gastrointestinal óptima, sino para prolongar la sensación de saciedad y evitar “picar” a lo largo del día.

Para terminar, un vídeo interesante que resume todo esto que acabamos de tocar (tiene subtítulos en español):

A propósito, unámonos en pro de la campaña de RedPapaz #NoComasMásMentiras y firmemos la petición aquí. Estos días son cruciales porque se debate en Colombia la implementación del etiquetado frontal de advertencias según el modelo chileno. ¡Tenemos derecho a saber qué comemos!

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Juan Camilo Mesa

Nutricionista Dietista y Microbiólogo de la PUJ. Junté grandes profesionales para hacer de este Portal, el medio más representativo del país en cuanto a educación en ciencia se refiere.

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