La superficie de la Tierra se eleva como resultado de una sequía extrema

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No, no quiere decir que se estén formando montañas. Sin embargo, nuestro planeta responde a las cargas sobre su superficie de manera interesante. Si ponemos una carga sobre la superficie terrestre, la corteza (o capa más externa, frágil y elástica del planeta) se hundirá de manera proporcional al peso y la densidad de dicha carga. De manera similar, si retiramos la carga la corteza se elevará para recuperar un equilibrio que llamamos isostático.

Entender el concepto de isostasia no es fácil, la manera más sencilla de visualizarlo es como una serie de bloques de corteza que están en equilibrio con el manto terrestre (ni se hunden, ni se elevan) según sus densidades. Una buena analogía es la de colocar un objeto en un tanque con agua, este desplazará un volumen de agua y se sumergirá en mayor proporción entre mayor sea su densidad. Si se redujera la densidad del objeto o se quitara una porción del mismo, el volumen sumergido sería menor. Algo similar sucede en la naturaleza.

¿Cómo se relaciona esto con una sequía extrema? Cuando hablamos de isostasia por lo general nos referimos a grandes masas como cadenas montañosas, a glaciares, lagos naturales o represas. En este artículo en particular vamos a hablar de una carga más sutil: “terrestrial water storage” o almacenamiento de agua terrestre. Según Borsa, Agnew y Cayan (2014) este almacenamiento incluye el agua superficial y subterránea, la nieve y el hielo, y la humedad contenida en el suelo y en la vegetación. El nivel de almacenamiento se ve ampliamente afectado por las condiciones climatológicas y el ciclo hidrológico en una región.

En 2014 estos autores publicaron en la revista Science sus hallazgos sobre el ciclo hidrológico en el Oeste de los Estados Unidos a partir de geodesia satelital. EL GPS nos permite obtener la posición de un punto fijo en el tiempo con precisión de milímetro. La posición de ese punto puede verse afectada por diversos factores, de manera que los investigadores verificaron los datos para descartar que la afectación fuera el resultado de deformación tectónica (interacción de placas tectónicas), deformación por volcanismo o  deformación local por extracción de agua subterránea (la cual tiende a causar hundimiento del terreno por compactación). Adicionalmente, compararon sus resultados con mapas de anomalías de precipitación del NOAA de los años estudiados y encontraron una correlación entre las épocas “húmedas” y el hundimiento de la corteza, y las épocas “secas” y una elevación de esta. Tras completar la fase de procesamiento trabajaron con 771 series de tiempo de GPS (posición de un punto vs tiempo) entre los años 2003 y 2014. Sus datos arrojaron que desde el año 2013 ha habido una elevación consistente del terreno, la cual coincide con un periodo de sequía severa en el área (Borsa, Agnew y Cayan, 2014).

La gran cantidad de estaciones de GPS en el Oeste de los Estados Unidos permiten obtener información sólida de la respuesta de la corteza al déficit de almacenamiento de agua terrestre. Lo más interesante de esta metodología es que permite calcular este déficit. El volumen de agua faltante corresponde a una capa de 10 cm sobre todo el Oeste de los Estados Unidos, o para ilustrarlo con más claridad,  al deshielo anual de los glaciares en Groenlandia, aproximadamente 240 gigatoneladas de agua (Borsa, Agnew y Cayan, 2014). La magnitud de la sequía resulta alarmante.

Fuentes consultadas:

Borsa, A. A., Agnew, D. C., y Cayan, D. R. (2014). Ongoing drought-induced uplift in the western United States. Science345(6204), 1587-1590.

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