Compartir:

En los últimos días se ha hablado bastante acerca de la polémica Reforma Tributaria que, entre otras cosas, propone gravar con impuesto adicional de $300 pesos/litro aquellas bebidas llamadas azucaradas: gaseosa, té, refrescos y demás. La discusión se centra en dos posiciones opuestas, ¿cuál es el argumento científico detrás de la opinión del Ministro de Salud Alejandro Gaviria?

El debate al respecto está más caliente que nunca y la desinformación abunda entre aquellos que no quieren que las bebidas azucaradas sean gravadas en la nueva Reforma Tributaria impulsada por el Ministro Mauricio Cárdenas. Los argumentos del ‘No’ al impuesto van en contra de las recomendaciones del la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya que buscan desmentir los estudios que afirman y demuestran que es necesario desincentivar el consumo de las llamadas bebidas azucaradas, debido a que claramente constituyen un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades como el sobrepeso y obesidad, cardiovasculares, diabetes, entre otras.

Hace poco nos enteramos de que hace unos años, la industria azucarera pagó dinero a científicos para que no atribuyeran el desarrollo de estas enfermedades, al consumo de azúcar. Hoy, la evidencia es más que suficiente para atribuirle muchos casos de morbilidades y ese es el principal argumento de Alejandro Gaviria, quien ha sido el abanderado en la lucha por aprobar ese impuesto. Ni siquiera la desinformación que proviene de sectores como el Polo Democrático y el Centro Democrático (paradójicamente son partidos de ideología opuesta), pero que comparten su rechazo al tributo, ha sido suficientemente convincente para eliminar del todo la propuesta que se encuentra en un limbo actualmente.

Gravar bebidas azucaradas no es un invento colombiano, de hecho, ha sido una medida exitosa en otros países, como México, el cual es considerado el mayor consumidor de bebidas azucaradas en el mundo. Según un informe de la OMS, en dicho país centroamericano, la demanda de bebidas azucaradas ha disminuido debido a un aumento del 7% en las compras de bebidas libres de impuesto (no azucaradas) y a un mayor consumo de agua en espacios como colegios.

Es así como se espera que la medida avance y se retome dentro de esta Reforma que desafortunadamente golpea la clase media del país, pero para el caso de este hipotético tributo, se hace necesario un empujón desde el punto de vista científico, ya que en muchas ocasiones hay decisiones que ignoran la evidencia real y se validan argumentos como aquel que afirma que los tenderos se van a quebrar, sabiendo que la mayoría de sus ingresos no se ven reflejados por la venta de bebidas azucaradas.

Compartir:

Comentar con Facebook

Comentarios

PUBLICIDAD